En una boda que hicimos en Santiago en mayo de 2024, la novia me confesó algo que me sorprendió: "El fotógrafo capturará los momentos importantes, pero quiero algo que capture la diversión pura". Instalamos una fotomatón 360 junto a la pista de baile. A las once de la noche, había una cola de veinte personas esperando su turno, riendo al ver los vídeos de los que habían pasado antes.
Al día siguiente, la novia me escribió: "Tengo 87 vídeos de invitados haciendo el tonto en la plataforma. Son el mejor recuerdo de la boda".
Hoy en día, cuando hablamos de recuerdos de boda, ya no pensamos solo en las fotos tradicionales. Cada vez más parejas buscan formatos creativos y dinámicos que capturen no solo una imagen, sino también la energía y la alegría del momento. En ese contexto, la fotomatón 360 se ha ganado un lugar especial.
¿Qué es exactamente una fotomatón 360?
Puede que ya la hayas visto en alguna boda o evento: se trata de una base circular (en este caso, de 1 metro de diámetro) donde los invitados se colocan para ser grabados mientras una cámara gira a su alrededor. El resultado es un vídeo corto y envolvente, con movimiento y, en muchos casos, con efectos, música y detalles personalizados.
No es una cabina cerrada ni un fotomatón clásico: es una forma distinta de capturar recuerdos, con un enfoque más visual, espontáneo y participativo. Cada gesto, cada risa y cada interacción entre los invitados forma parte del resultado.
¿Qué papel tiene en una boda?
Más allá de ser un rincón original, la fotomatón 360 suele convertirse en uno de los espacios más animados del evento. A lo largo de la celebración, los invitados se acercan en pequeños grupos, posan juntos, ríen, juegan con los accesorios... y se llevan un recuerdo distinto y divertido.
Permite documentar el ambiente del día desde una perspectiva diferente. Las fotos reflejan momentos clave, pero los vídeos 360 aportan otra dimensión: expresiones, emociones y pequeños detalles que a veces pasan desapercibidos. Y al ser tan fáciles de compartir, también ayudan a prolongar la celebración más allá del propio evento.
¿Cómo se integra en la celebración?
Normalmente, se ubica en una zona del espacio que tenga algo de amplitud, para permitir el giro de la cámara y que los invitados puedan acercarse cómodamente. Muchas veces se decora con luces, atrezzo y se incluye un asistente que guía a los participantes durante la grabación.
La experiencia es muy sencilla: uno o varios invitados se suben a la plataforma, la cámara empieza a girar suavemente y, en pocos segundos, el vídeo está listo. Después, pueden descargarlo mediante un código QR o visualizarlo en una pantalla colocada cerca.
¿Es lo mismo que un fotomatón de fotos?
Esta es una pregunta que nos hacen constantemente, y la respuesta es clara: no, son servicios completamente diferentes.
El fotomatón tradicional (ya sea con espejo mágico o estilo vintage) crea fotos impresas que los invitados se llevan a casa físicamente, más GIFs digitales. Es perfecto cuando quieres:
- Fotos impresas instantáneas como recuerdo tangible
- Crear un álbum físico con dedicatorias de los invitados
- Contenido que la gente pueda llevarse en el bolsillo
- Momentos más posados y tranquilos
La fotomatón 360, en cambio, es una plataforma que graba vídeos desde todos los ángulos mientras los invitados se mueven. Funciona mejor cuando:
- Quieres contenido dinámico y visualmente impactante
- Los invitados son activos en redes sociales (los vídeos se comparten más)
- Buscas capturar la energía y movimiento del momento
- Tienes espacio amplio (necesita 3x3 metros mínimo)
¿Se pueden tener los dos?
Sí, y de hecho en bodas grandes (150+ invitados) algunas parejas optan por tener ambos servicios. El fotomatón para las fotos físicas que la gente se lleva a casa, y el 360 para el contenido digital dinámico que luego se comparte en redes. Son experiencias complementarias, no excluyentes.
Pero si solo puedes elegir uno, piensa en esto: ¿prefieres que tus invitados se lleven un recuerdo físico en la mano, o un vídeo espectacular para compartir? Ambas opciones son válidas, depende de lo que más valor tenga para vosotros.
Una propuesta para todos los públicos
Aunque a primera vista puede parecer un formato pensado para redes sociales o gente joven, lo cierto es que participan personas de todas las edades. Desde parejas hasta grupos de amigos o familias completas, cada quien lo vive a su manera: algunos posan con calma, otros juegan con el atrezzo, otros simplemente sonríen mientras la cámara hace su recorrido.
No se trata de actuar ni de hacer nada complejo: solo de dejarse llevar unos segundos y guardar ese momento en vídeo.
Los momentos más memorables que hemos visto
Después de cientos de bodas con fotomatón 360, hay ciertos momentos que se repiten y que siempre son especiales:
El momento "abuelos con gafas de sol gigantes"
Nunca falla. En algún momento de la noche, un grupo de invitados mayores decide probarlo. Se ponen las gafas de sol más ridículas, se suben a la plataforma con cierta timidez, y cuando ven el resultado... es magia pura. He visto abuelos de 80 años compartiendo su vídeo 360 en el grupo familiar de WhatsApp a las dos de la mañana.
La batalla de poses entre grupos de amigos
Cuando un grupo de amigos ve el vídeo de otro grupo, empieza la competición no oficial de "quién hace la pose más original". Hemos visto coreografías improvisadas, pirámides humanas (con cuidado), y hasta intentos de baile sincronizado. Nunca sale perfecto, pero el resultado siempre es divertido.
El vídeo de "toda la boda junta"
Hacia el final de la noche, alguien siempre tiene la idea: "¿Y si nos metemos todos?". Obviamente no caben todos en la plataforma, pero se agolpan alrededor y el resultado es un vídeo caótico, borroso, lleno de brazos y caras sonrientes que captura perfectamente la energía de ese momento.
Más que un recuerdo individual
En muchas bodas, los vídeos grabados durante la jornada se recopilan al final y se entregan a los novios como una especie de diario visual. Es una forma muy original de revivir la celebración desde distintos ángulos, de ver a los invitados disfrutando, y de conservar detalles que probablemente habrían pasado desapercibidos.
Una experiencia que marca la diferencia
Lo que hace especial el fotomatón 360 no es solo la tecnología, es cómo transforma el ambiente de la celebración. Cuando los invitados descubren que pueden crear videos espectaculares de forma tan sencilla, la energia cambia. Las risas se multiplican, los grupos se animan, y de repente tienes a toda la boda queriendo participar.
Nosotros nos encargamos de todo: montaje, iluminación, atrezzo, y por supuesto, estar ahí para que cada invitado disfrute de la experiencia. Tú solo tienes que disfrutar de tu boda mientras tus invitados crean recuerdos inolvidables.
Vale la pena, pero no es imprescindible
La pregunta final que siempre nos hacen: ¿realmente merece la pena?
La respuesta sincera es: depende de vosotros. Si os gusta la idea de tener vídeos dinámicos de vuestros invitados pasándolo bien, si disfrutáis del contenido visual y compartir en redes sociales, si queréis algo que genere actividad y diversión durante la fiesta... sí, merece la pena.
Pero si preferís un ambiente más tranquilo, si vuestra prioridad es otro aspecto de la boda, o si simplemente no os llama especialmente la atención, no pasa nada. Una boda es vuestra, y solo tiene que incluir lo que realmente os apetece.
Si estáis organizando vuestra boda y queréis explorar cómo funciona la fotomatón 360 en la práctica, aquí podéis ver más detalles sobre este servicio.
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